sábado, 12 de noviembre de 2011

Bocados de felicidad



Saturno devorando a un hijo - Francisco de Goya

Tiempo de voracidad infinita. Rabia rabiña que tengo una piña con muchos piñones y tu no los comes. Ni tu ni nadie, son míos. Cotización del trigo en la Bolsa Chicago: una tonelada 10 niños. ¡Compra futuros del mijo que en África hay sequía!. Corre que me han dado el chivatazo que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) necesitará leche para su "Programa Mundial de Alimentos"...

¿Sr. Presidente, su banco quiere también este euro que me ha sobrado de la pensión porque he dejado de comer carne? No hay problema. Aquí lo tiene usted y ¡A ver si revienta!.

¿Quedamos esta tarde para jugar al padle?...¿Si? O.K. Después de las 6, antes no, que tengo que acompañar a mi mujer, se le ha antojado pasarse por Dolce & Gabbana que han traído las gafas de la temporada primavera-verano y ya sabes como es de pesada....




Hermano… tuya es la hacienda…
la casa, el caballo y la pistola…
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo
y me dejas desnudo y errante por el mundo…
mas yo te dejo mudo… ¡mudo!…
Y cómo vas a recoger el trigo
y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción?


León Felipe



Yo por mi parte me voy con mi perro, de paso compraré el pan, daré la cabezada en el entierro de hoy y... después me queda un hermoso día por delante y, os pongáis como os pongáis malditos, pienso disfrutarlo.






Variaciones Goldberg
Johann Sebastian Bach
Glenn Gould

Momentos felices
Gabriel Celaya

Cuando llueve y reviso mis papeles, y acabo
tirando todo al fuego: poemas incompletos,
pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
fotografías, besos guardados en un libro,
renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,
y así atizo las llamas, y salto la fogata,
y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,
¿no es la felicidad lo que me exalta?

Cuando salgo a la calle silbando alegremente
—el pitillo en los labios, el alma disponible—
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican la alegría que así tiembla reciente,
¿no es la felicidad lo que se siente?

Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
y yo asisto al milagro —sé que todo es fiado—,
y no quiero pensar si podremos pagarlo;
y cuando sin medida bebemos y charlamos,
y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
y lo somos quizá burlando así la muerte,
¿no es la felicidad lo que trasciende?

Cuando me he despertado, permanezco tendido
con el balcón abierto. Y amanece: las aves
trinan su algarabía pagana lindamente:
y debo levantarme pero no me levanto;
y veo, boca arriba, reflejada en el techo
la ondulación del mar y el iris de su nácar,
y sigo allí tendido, y nada importa nada,
¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
¿No es la felicidad lo que amanece?

Cuando voy al mercado, miro los abridores
y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
los higos rezumantes, las ciruelas caídas
del árbol de la vida, con pecado sin duda
pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
regateo, consigo por fin una rebaja,
mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
y abre la vendedora sus ojos asombrados,
¿no es la felicidad lo que allí brota?

Cuando puedo decir: el día ha terminado.
Y con el día digo su trajín, su comercio,
la busca del dinero, la lucha de los muertos.
Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
sencillamente limpio y pese a todo, indemne,
¿no es la felicidad lo que me envuelve?

Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
«Estaba justamente pensando en ir a verte».
Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?

Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarme en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad que no se vende?



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Wonderful Tonight
Eric Clapton





Está anocheciendo, ella duda que ropa ponerse
se maquilla y cepilla su largo cabello rubio
y luego me pregunta, ¿Estoy guapa?
y le digo, "si estás maravillosa esta noche"

Vamos a una fiesta y todos se vuelven a mirar
a esta hermosa dama que camina a mi lado.
y entonces me pregunta, "¿Te sientes a gusto?"
Y contesto, "Si me siento de maravillas esta noche".

Me siento bien porque veo
la luz del amor en tus ojos
y lo maravilloso de todo
es qué no te das cuenta de cuanto te amo.

Es hora de volver a casa y tengo un dolor la cabeza,
así que le doy las llaves del auto y me ayuda a acostarme
y luego le digo mientras apago la luz,
le digo, "Cariño mío estuviste maravillosa esta noche,
Oh cariño mío, estuviste maravillosa esta noche."






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Enrique Camino Brent - Retrato de Coco Macedo


Ir al huerto, escoger las verduras de temporada y por la noche solos o en compañía de buenos amigos cenar lo que hemos preparado.


Ensalada de Verduras asadas
Escalibada de verduras


Ingredientes (6 personas):
4 berenjenas.
4 pimientos grandes rojos.
4 cebollas.
2 dientes de ajos.
Aceite de oliva
Sal.
Papel de aluminio.

Se envuelven las verduras en papel de plata y se introducen en el horno a fuego fuerte durante 45 minutos.

Se pica el ajo y se reserva.

Una vez hechas las verduras se dejan enfriar un poco, se les quita la papel y se pelan con los dedos.

Se cortan las hortalizas en tiras, se les pone la sal, el ajo picado y abundante aceite de oliva.


Se debe cocinar un par de horas antes, para que quede más sabroso. Las verduras se caramelizan un poquito. Es indispensable prepararlo con aceite de oliva virgen. Ahí está toda la gracia y la magia de su sabor.

También se pueden asar un par de tomates.

Lo acompañamos con un vino del Rosselló y buen humor.


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Henri de Toulouse-Lautrec - Dans le lit (en la cama)



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